sábado, 27 de octubre de 2012

Estudios y ensayos de García Morente



   Interrumpí mi lectura de McCullough sobre La corona de hierva porque encontré este libro. Nada más verlo sentí la tentación de leerlo. El recuerdo que tenía de las Lecciones preliminares de Morente era muy grato. Pensaba que, con su gran conocimiento de la historia de la filosofía, y su habitual sencillez a la hora de expresarse, podría decir cosas que me sería útiles además de amenas. Me embarqué entonces en su lectura, atraído por algunas partes que componían el libro, como el escrito en el que habla de la relación entre Goethe y Spinoza o aquel otro titulado Lección sobre metafísica.

   Pues bien comencé a leerlo ilusionado, aunque esa ilusión no me duró mucho. La introducción ya me hizo pensarme detenidamente si leerlo o no. Parece casi una hagiografía de Morente en la que él es un santo que acabó aceptando el sacerdocio (cosa que antes no sabía). La cuestión es que conforme avanzaba más veía la orientación católica de Morente. No es que crea que es algo malo. No. Pero cuando yo leía en el índice un par de partes dedicadas a Santo Tomás esperaba una exposición ilustrativa de su pensamiento, no una alabanza al "doctor angélico". Algo de esto pasaba en gran parte del resto de escritos. Casi todos son posteriores a 1939, época por la que creo que ya se estaba inclinando al sacerdocio. El resultado es, por supuesto, la defensa de ciertas ideas cristianas. Creo que el mejor ejemplo sería Ensayos sobre el progreso. En esta parte del libro se plantea qué es aquello que nosotros llamamos progreso. Preguntándose esto acaba diciendo que solo podemos decir que algo progresa cuando hemos establecido dos puntos: el punto desde el que partimos y el punto al que queremos llegar. Cuanto más cerca estemos de este último, con más razón podremos decir que hemos progresado. Claro que, como ha dejado entrever, hay que plantearse cuál va a ser el punto al que queremos llegar. ¿Qué mejor objetivo o punto de llegada que un mundo en el que los valores como la bondad se cumplan? Esto es lo que opina García Morente, y es aquí donde el sentido de progreso se separa del que normalmente usamos. Solemos decir que se ha progresado cuando un país atrasado tecnológicamente se pone al día. Es decir, para la mayoría progreso está ligado con tecnología, con desarrollo de inventos que mejoren nuestra vida. Lo que aquí dice el autor no es malo, es su perspectiva. Lo que quizá haya provocado mi rechazo es que como ejemplo de una etapa en la que "se ha progresado" pone la edad media. Esto me causó una gran sorpresa porque él dice que en aquella época se ponía mucho empeño en alcanzar los valores. Olvida todos los aspectos malos de la edad media, el principal de ellos la iglesia católica, y no solo opina eso sino que, por el contrario, opina que eran buenos. Habla de la tranquilidad de la gente de aquel tiempo y la vida sosegada que llevaban contemplando a Dios... No voy a seguir con estos "Ensayos sobre el progreso"... Haré simplemente un apunte de otro escrito suyo en el que intenta definir qué es la hispanidad y cuál es su esencia. Bien. Pues Morente dice que la esencia de España está unida a la religión católica... No he dicho gran cosa sobre todos los escrito pero creo que he señalado algún aspecto que ya puede indicar a quien lea esto por qué derroteros anda este señor.

    Me resisto a escribir más sobre este libro que me ha defraudado de forma tan manifiesta. No es solo que el autor parezca que vive en el siglo pasado (como en realidad vivió), sino a sus ideas anticuadas vinculadas con la iglesia. De todas formas quiero decir que las ideas que defiende no es lo que más me ha molestado (aunque lo haya parecido). No. Sus ideas las respeto (aunque no las comparto). Lo que más me ha molestado es que me he encontrado con un Manuel García Morente distinto al de las Lecciones preliminares, con distintos objetivos. Mientras en las Lecciones está el filósofo, aquí está, en gran medida, el monje. El cambio es considerable entre estos dos Manuel Garcia Morente y el contraste de ellos es lo que me ha resultado molesto. Me precipito a poner el punto final a mi opinión sobre este libro del cual no quiero escribir más


sábado, 20 de octubre de 2012

Filosofía y ciencia en Hipatia

   Hace tan solo algunos años la figura histórica de Hipatia era muy poco conocida, por no decir que se desconocía por completo (salvo en círculos académicos). Yo jamás había oído nada sobre esta filósofa. Solo después de una apabullante campaña publicitaria llegó al gran público el conocimiento de este personaje. Y toda esa campaña tan solo se puso en marcha por la película de Alejandro Amenabar.  La película en mi opinión fue francamente mediocre. Aunque estaba muy bien ambientada no conseguía llegar a ser entretenida. Y no es porque fuera complicada. Era porque, en mi opinión, no era una buena película. Casi diría que lo mejor que aportó esa película fueron dos cosas: 1) que a muchos nos descubrió un personaje interesante de la historia y 2) que provocó que las editoriales se fijarán en el tema del momento. A partir de esa película surgió una eclosión de novelas que tomaban como personaje a Hipatia. Es evidente que aprovechaban el tirón publicitario para escribir sobre el fenómeno del momento. Este libro pertenece a ese "boom" que aprovecho el momento, como también otros... Algunos ejemplos de ello podrían ser los libros de Clelia Martínez Maza o el de Olalia García. ¿Pero qué había de interesante en un personaje como Hipatia? Por lo que he leído parece que el personaje no siempre ha estado tan desconocido como parece. A Voltaire  y al escritor del "Diccionario histórico crítico" ya les llamó la atención. No fueron pocos los que vieron en ella una martir que había sido agredida por el peor de los fanatismos. Se publicaron en ese siglo libros como "Examen importante de Milord Bolingbroke o la tumba del fanatismo" o "Un viaje de este mundo al otro"  que defendían a la pensadora y criticaban a los cristianos que la mataron. Esta idea causó algún revuelo y los defensores del cristianismo tomaron la pluma. Se publicó un libro de Thomas Lewis titulado "La historia de Hipatia, la maestra más impúdica de Alejandría. En defensa de san Cirilo y del clero de Alejandría contra las acusaciones del señor Toland". Creo que no es necesario comentar nada viendo el título. Vuelvo a hacer la pregunta de antes ¿qué tenía de interesante este personaje? Creo que, aparte de las interpretaciones que se han hecho de ella (feminismo, mártir del fanatismo, etc.), es la época  la que causa tanto interés. Era un período de conflictos entre facciones religiosas entre las que no se podía poner paz y en la que el imperio romano estaba postrado, esperando que se le diera el golpe de gracia. Hagamos un poco de historia...

    La ciudad de Alejandría se fundó en tiempos de Alejandro Magno. El conquistador, en su avance no quería dominar tan solo gracias a las armas y los ejércitos. También quería que la cultura griega se exapandiese por todos los lugares de su imperio. Con tal objetivo fundó varias ciudades distribuídas por todo su impero. A todas ellas las llamó Alejandría, y su número superaba la docena. Pero de entre todas ellas la que más esplendor alcanzó fue la situada en Egipto. Tras la muerte del emperador macedonio, sus generales se enzarzaron en brutales combates por hacerse con el dominio de todo el territorio. El resultado fue que cada uno de ellos se quedó con partes del que fue uno de los mayores imperios de la antigüedad. A Ptolomeo le tocó Egipto. En su reino el nuevo rey decidió establecer Alejandría como su capital. Durante toda su vida intentó engrandecer la ciudad y con esa intención fundó la biblioteca de Alejandría. Había habido bibliotecas en la antigüedad, pero ninguna de ellas llegó a poder compararse con la de Alejandría. En su mejor momento la biblioteca contaba con unos 700.000 escritos... Pero los azares de la historia quisieron que la biblioteca sufriera un incendio cuando Julio César llegó a la ciudad para capturar a Pompeyo. Después se volvió a fundar, pero jamás alcanzó el antiguo esplendor. A pesar de aquel incendio, la nueva biblioteca y la ciudad de Alejandría seguirían siendo un gran centro cultural y la nueva biblioteca tenía de 70.000 escritos. La biblioteca que frecuentaría Hipatia sería esta última. El ambiente de la ciudad siempre fue complicado. Dividida entre cristianos, judíos y paganos Alejandría era un lugar poco calmado y se vivirían muchos momentos de tensión, hasta que los cristianos terminaran por imponerse. En este último período vivió Hipatia. De todo esto nos hablará un poco el libro para darnos una "bocanada" de aire alejandrino.





   El libro se titula "Filosofía y ciencia en Hipatia" pero, siendo sincero, no habla ni de lo uno ni de lo otro. El libro tiene dos partes: una dedicada a Hipatia y otra a Sinesio. La de Hipatia como he dicho no habla casi nada de la "filosofía y la ciencia" de la pensadora. Para empezar filosofía y ciencia no se diferenciaban en la edad antigua. Eran lo mismo y no se concebían como algo separado. Pero más allá de este apunte nos encontramos con que de las 84 páginas que dedica, la mayoría de ellas las dedica a presentar la situación de Alejandría y a hablar de la película de Amenábar. Hace alguna mención a la filiación neoplatónica de Hipatia... Pero poco más, la verdad. Tenemos un buen retrato de la ciudad de Alejandría, de sus tensiones y conflictos, de la vida de Hipatia y de sus relaciones con Orestes, Sinesio, Cirilo... Pero cuando llega la parte que uno espera leer, que es la que trata acerca de sus investigaciones, uno se topa con que menciona los diálogos de la película de Amenábar, junto con alguna fuente y relacionando eso con las influencias neoplatónicas. Lo interesante de este libro es la segunda parte, que está dedicada a Sinesio de Cirene. Sinesio fue un filósofo aun menos conocido que Hipatia y casi ha llegado a nuestros días como "el alumno de Hipatia". Aquí Pedro Jesús Teruel no solo nos cuenta la interesante vida de Sinesio sino que, además, nos habla de los pensamientos que tuvo acerca del mundo, de los hombres, de la política.



   Sinesio era un hombre que provenía de una región cercana a Egipto llamada Cirenaica. Pertenecía a una rica familia de aquellas tierras que, no dudando de querer ofrecer una buena formación a su hijo, envió a Sinesio hacia Alejandría para completar su formación filosófica. El joven, que llegaba a una de las ciudades más bulliciosas de la antigüedad no tardó en caer rendido a los encantos de sus gentes y de sus edificios. Asistió con gran placer a las clases de Hipatia, con la que le uniría una relación de fuerte amistad. De hecho mantuvieron una correspondencia durante casi toda su vida en la que fueron plasmando sus experiencias y emociones, transmitiéndose unas epístolas en las que exponían sus pensamientos acerca de todo. En aquellas cartas había espacio tanto para la filosofía como para el sentimiento. En la última etapa de la vida de Sinesio fueron su gran consuelo ya que le permitían hablar con sus amigos.


   Mientras se llevaba a cabo esa correspondencia Sinesio ya había vuelto a su hogar y se disponía a llevar una vida cómoda y frugal, dedicada a la filosofía y al saber. Él pensaba, al igual que Aristóteles, que el estudio y el conocimiento solo se pueden dar en una vida ociosa. Por vida ociosa no se entendía lo mismo que ahora. Ahora creemos que una vida ociosa es aquella que en que se vive entretenido, desocupado. Para los antiguos, una vida ociosa es una vida dedicada al estudio de la verdad, ellos dirían "vida contemplativa o teorética". Sin embargo esto no quiere decir que en ese tipo de vida se viviera apartado de todo lo que pasara en el mundo. De hecho Sinesio creía que la filosofía era el saber más útil que se pudiese tener en la vida:

"Dos son las partes de la filosofía: contemplación y acción; y son dos, en efecto, las fuerzas que las presiden, una a cada una de las dos partes: sabiduría y prudencia. Esta precisa de la fortuna, mientras que la sabiduría es autosuficiente y es irrefrenable el poder que hay en ella."
   El "alumno de Hipatia" demostró que no se quedó ajeno a lo que ocurría. En la medida en que pudo fue una figura pública e influyente: cuando hubo incursiones bárbaras en la Cirenaica, él organizo y dirigió, en muchas ocasiones, a los ciudadanos en el combate. También fue un diplomático que visitó al emperador para interceder por los ciudadanos de su tierra. Y, finalmente, ocupó un alto lugar en la jerarquía eclesiástica.

   Entre algunas de las pocas obras que han quedado de él tenemos un libro que trata el problema de los sueños. Partiendo de cierta idea pitagórica, según la cual todas las cosas tienen algún tipo de conexión, Sinesio dice que el estudio de los sueños nos puede aportar muchos verdades que de otro modo nos costaría intuir. Si todo lo que existe está unido, los sueños también están unidos al "todo". Y al estar unido a ese "todo" los sueños son un modo de acceder a aquellas realidades más difíciles de alcanzar... es un tema muy complejo al que el libro le dedica unas cuantas páginas muy interesantes. Prometo encontrar algún libro sobre este tema y tratarlo de forma extensa en otra entrada.

   ¿Qué puedo decir de este libro al final?¿Merece la pena leerlo? Yo creo que sí, siempre y cuando no vayamos precisados de dinero. Es un libro prescindible, lo cual no quiere decir que no sea entretenido. No hay ningún tramo que sea aburrido y la parte que trata sobre Sinesio es muy recomendable y didáctica (mucho más que la dedicada a Hipatia).

domingo, 14 de octubre de 2012

Serial experiments Lain


   Siempre he opinado que películas como Matrix, que se presentan como algo distinto, no son más que un cocktail lanzado al espectador facilón. Este queda sorprendido con una cantidad impresionante de efectos especiales y peleas y, después, sale del cine pensando que ha visto algo "nuevo". No creo que esa novedad tenga lugar en ese tipo producciones con claros fines comerciales. Y no es solo por esos fines comerciales, sino porque en realidad no tocan nada que no se haya tratado antes. Son un cúmulo de clichés del género agrupados de forma más o menos sencilla a los que se ha añadido acción sin límites para hacerlos atractivos al gran público. Eso que en esas producciones queda como un mero "cliché" en otro tipo de series o películas se trata de forma seria y original. Es el caso de la serie que voy a comentar en esta entrada. En ella se tratan temas del ciberpunk, pero no solo de ese género: el problema de la identidad, de la existencia, de las relaciones entre humanos y máquinas, de la tecnología... el listado podría seguir porque, si algo no se le puede reprochar a los realizadores de esta serie, es que no hayan sido atrevidos a la hora de tocar temas de forma seria. Son tres los temas que mencionaré: 1) la relación entre las máquinas y el hombre, 2) la evolución y 3) el problema de la identidad

   Serial experiments Lain comienza de forma intrigante: con el suicidio de una chica de la que nada sabemos en un principio. Esto causará revuelo en su escuela, sobre todo por los rumores que circulan. Partes de los rumores dicen que estudiantes de la escuela han recibido mensajes en sus correos después de la muerte de ella. Lain, una de las estudiantes de la escuela, que escucha esto mira su correo por curiosidad y descubre que tiene un e-mail de la fallecida. El contenido del mensaje hará que tenga un interés creciente por la red. Adquiere una computadora de última generación y empieza a conectarse casi todo el día, dejando las relaciones de amistad y el contacto con las personas atrás. Durante toda la serie veremos el continuo proceso en el que se va sumergiendo, cada vez más lejos del mundo que nos rodea. Llega a estar tan unida a la red que se convence de que este es el verdadero mundo y que el que nos rodea es tan solo uno subordinado. Aquí tenemos uno de los puntos centrales de la serie (que no es tan solo la dificultad de establecer qué es real en un mundo en el que cada vez tenemos más contacto con imágenes y computadoras, y menos con la realidad): la relación, cada vez mayor, entre las máquinas y los seres humanos y el cambio que esto puede operar en nuestra visión de la realidad. Conforme van pasando los capítulos vemos cómo va desarrollándose ese tema: Lain se refugia cada vez con mayor frecuencia en las redes. El padre de Lain que ve esto y que apoya lo que está haciendo, entabla una conversación  reveladora con ella:

"Padre_ Parece que tú y la red se están se están empezando a ver bien ahora 
Lain_ Sí 
Padre_ Déjame darte un pequeño consejo. A pesar de todo lo que se diga, la red es solo un medio para las comunicaciones y la transferencia de información. No debes de confundirlo con el mundo real. ¿Lo entiendes?
          Lain_ Estás equivocado. El borde entre los dos mundos no es del todo claro. Pronto tendré la        habilidad para entrar. En todo rango. En toda emoción. Me trasladaré dentro de la red."



   En otro momento de la serie se lanza otro comentario de interés:
   "Es razonable el ver a la red como como un plano superior al mundo real. En otras palabras, la realidad física no es nada excepto un holograma de la información que fluye a través de la red."
   ¿Qué es más real: nuestro mundo o el de la red?  Habrá quienes apoyen uno u otro y será en ese momento cuando resulta que hay una lucha entre dos facciones: los que creen que la red es la realidad superior y los que dicen que no, que el mundo que nos rodea es el verdadero. Lain se verá envuelta en medio de estas fuerzas y jugará un importante papel.

   Habrá dos temas más, de los mucho que trata, que mencionaré. Uno de ellos es la idea de que la evolución del hombre se encuentra unida a la tecnología. Darwin decía que la evolución se producía cuando un ser vivo se adapta a un lugar. Sus órganos se perfeccionan y cada vez puede sobrevivir mejor, más adaptado. Pero claro, da la casualidad de que los hombres no nos adaptamos al medio, sino que por el contrario lo adaptamos. ¿Cómo se puede dar la evolución en nosotros entonces? Con la tecnología. No es una respuesta nueva porque en "Ghost in the sell" planteaban algo parecido (si no recuerdo mal la película), pero aquí se plantea de un modo distinto...  Al mismo tiempo que se van planteando los temas, la protagonista tendrá que intentar responder a una pregunta: ¿quién es ella? Es aquí donde se enfrenta al problema de la identidad que irá desarrollándose capítulo tras capítulo. La respuesta a esa pregunta será muy importante ya que ésta será lo que determine el curso final de la serie.

   El camino que tiene que recorrer Lain teniendo todo esto a cuestas no es pequeño y además nadie le ayudará. Solo una persona de las que conoce será amable con ella. Exceptuando a esa persona la vida de Lain es un continuado silencio que sirve para mostrarnos  su soledad constante: en su familia no hay lazos afectivos. Su padre solo se ocupa de proporcionarles lo que necesitan y su madre tiene una relación muy fría con su hija. Incluso la relación de los padres carece de afecto alguno. La familia de Lain es reflejo de muchas familias de nuestro tiempo y no es por casualidad. Hay una crítica implícita en la serie a la falta de unión entre las personas de nuestro tiempo.

   ¡Y todo esto lo dice una serie de 1998! Más que antigua es una serie muy actual, y su dibujo no molesta. A mi me resultó agradable, aunque en algunos momentos puede desconcertar con sus imágenes. Hay momentos complicados y la ausencia de diálogo en ciertas situaciones hace que algunos tramos sean difíciles de entender... Está claro que la serie no está dirigida a un público adolescente o poco selectivo. Pero esto más que un defecto es una de sus grandezas porque ofrece algo que no es lo "normal". Hacía tiempo que no veía una serie que me pareciera interesante de verdad. Hay historias absorbentes y apasionantes. Esta es una de ellas. Quizá no sea para todo el mundo pero lo que está claro es que trata temas muy interesantes.

Mi nota: 9



viernes, 12 de octubre de 2012

101 cuentos clásicos de la China (I)

   Me encontré hace poco tiempo con este libro de la editorial Edaf publicado hace algunos años. Al principio tengo que confesar que no sentía especial interés por él. Pero después de una ojeada a algunas partes y de ver las láminas que acompañan la edición me decidí por leerlo. Afortunadamente no me equivoqué a la hora de escoger libro: después de leídas unas cuantas historias quedé atrapado. Pero no en el sentido de ser voraz y terminar el libro en unas cuantas horas. No. Este libro es de ese tipo que no lees en un día... ni en dos. Es uno de esos que vas degustando tranquilamente, sin prisa, exprimiéndole todo el jugo. Después de un día haciendo cosas complicadas o después de un día de trabajo arduo estas historias proporcionan un entretenimiento inusual y sencillo, que la mismo tiempo pueden invitar a pensar. Muchas de sus historias nos brindan los aromas del lejano oriente mostrándonos la  vida de generales, reyes, sabios, campesinos, aprendices, pintores, poetas... Son muchas las situaciones que nos presentan y en casi todas ellas hay un trasfondo que su sencillez no deja ver en ocasiones: la búsqueda de lo estable y del camino correcto. Sin embargo la manera de expresarlo es peculiar. Mientras que aquí nos encontramos con los abstrusos tratados de Aristóteles o los diálogos de Platón, en el libro se nos va contando con historias. El cambio de perspectiva es importante: en occidente nos empeñamos en utilizar conceptos y generalizar, en oriente la mirada se centra en lo particular y lo casual. Por eso encontramos en Platón las preguntas acerca de la virtud, de la bondad, de la amistad intentando, por decirlo de alguna forma, "embotellar" o "cercar" el significado de cada uno de esos términos para saber qué queda dentro de ellos y qué no. En estos relatos orientales ni tan siquiera se plantea una búsqueda teórica. La búsqueda se lleva a cabo gracias a los sabios. Y he aquí el que creo que es la figura central, más o menos, de casi todos los relatos: el sabio.

   En el continuo cambio que ofrece la naturaleza y la vida humana podemos ver los hechos más sorprendentes: el antiguo poderoso puede verse como un mendigo, y el pobre que no tiene plato alguno que comer puede ser agasajado por la fortuna. Mercaderes, estudiantes, aprendices, reyes, imperios... Todos ellos se ven inmersos en ese continuo fluir del tiempo que los atrapa y no los deja escapar. La fortuna y la desgracia planean al mismo tiempo sobre los hombres y sus reinos. Sin embargo, sobre ese tirano que es el "cambio" debe haber alguna forma en la cual no quedemos tan expuestos. Quizá haya alguna forma en la que aceptando el cambio continuo de las situaciones no quedemos malparados, abandonados a nuestra suerte. Esa forma de actuar que nos permita superar el cambio solo la puede conocer un tipo de hombre: el sabio. Él es el que, con su prudencia y buen hacer, puede llevar al débil la fortaleza, engrandecer un reino o guiar adecuadamente a una persona por el buen camino... Se podría decir que su previsión y la forma en que hace que la balanza se incline de un lado o de otro es lo que le es propio. Y esto es lo que hace que su figura sea importantísima. Su presencia se hace visible en muchos de los relatos, generalmente aquellos en los  que aconsejan a reyes, pero no solo en ellos. También se nos presentan en relatos donde guían a aprendices o simplemente dando consejos de forma puntual.




   El sabio, como vemos en múltiples historias, no es el que busca, sino el buscado ¿Buscado por quién? Es buscado por el aprendiz o por el rey porque, para aprender de su sabiduría, solo hay posible un tipo de relación: la de maestro y discípulo. Esa relación conlleva que el sabio tiene un mayor status porque él es el que enseña, el que sabe, el que puede resolver de la mejor manera las situaciones. Su posición elevada hace que en muchas ocasiones sea recompensado por sus buenos servicios.

    Si tuviera que escoger un relato para ejemplificar esto lo que he dicho elegiría "El relato de la peregrinación a la India de Xuan Zhuang". En este cuento vemos el viaje que inicia un sabio para adquirir una mayor sabiduría. Para poder hacerlo tiene que desobedecer las ordenanzas reales y exiliarse rápidamente para llegar a su destino. Después de haber salido de China, el sabio se encamina hacia la India, donde pretende estudiar de forma profunda las enseñanzas de Buda. Como en su tierra las ideas budistas se han corrompido por la gran distancia que separa a estos reinos gigantes del mundo antiguo, él pretende aprender de forma correcta las enseñanzas y difundirlo por todo su país. Cuando consigue los conocimientos que ansiaba, todos los reyes le ofrecen que se quede en sus cortes y lo agasajan. Él se niega sabiendo que debe volver a China. Cuando el trayecto de su viaje finaliza encuentra que el rey que le había impedido antaño su marcha a la India ha muerto. Uno nuevo ocupa su lugar en el trono y cuando escucha que el sabio ha llegado no duda en cederle un lugar de honor en la corte y en construir en su nombre templos por todo el país.

   Aunque este es el hilo conductor de muchos relatos, gran parte de ellos no tienen nada que ver con esto. La riqueza temática de sus historias no se agotan en aquel tema. Por el contrario, podemos observar asuntos muy distintos en ellos. Si hay una nota persistente en todas las historias es su amenidad y su brevedad... Pero  creo que la mejor forma de incitar a la lectura del libro será dando una pequeña muestra de lo que contiene. Os dejo dos historias que a mi me fascinaron...

101 cuentos clásicos de China (II)

La adquisición de la generosidad

    El señor Meng Chang heredó de su padre el cargo de ministro y varios miles de funcionarios a su servicio. El rico patrimonio que le dejó el difunto noble incluía también un feudo extenso de decenas de miles de hectáreas. Los habitantes en estos lugares cultivaban sus tierras en arriendo y tenían que pagarle atributos anuales.
   Cierto año, cuando llegó el tiempo de recaudar las contribuciones, Meng preguntó a los funcionarios si alguien podía ayudarle en ese difícil trabajo. Se ofreció un voluntario llamado Feng Huan, a quien le encargó dicha tarea.
   Al día siguiente Feng montó en el carruaje que le había preparado el ministro, y antes de partir preguntó a su amo:
- Cuando termine de recaudar el dinero, ¿quiere su excelencia que le compre algo?
  Al ministro no se le ocurrió nada en ese momento, pero le dijo:
- Si ves que hay algo que falte en esta casa, compralo sin más.
- Sí, mi señor- contestó, arrancado  el carruaje el encargado de la recaudación.
   Al llegar a los feudos, Feng recaudó más de cien mil monedas como pago de los tributos. Pero había un buen número de arrendatarios pobres que no podían pagar la deuda. La mala cosecha durante varios consecutivos los había empobrecido, llevándolos casi al borde de la indigencia. Era imprescindible hacer algo para sacar a esa gente de la miseria. Consciente de eso, el encargado de la recaudación convocó a todos los arrendatarios en la plaza del pueblo, pidiéndoles que trajeran los títulos de la deuda.
   Acudieron todos los convocados sin saber qué les iba a pasar, agobiados por su pésima situación económica. Estaban decididos  a morir antes de ser despojados de sus últimos recursos. Cuando empezó a hablar el enviado del propietario, tenían la sensación de que iban a enfrentar una mayor tragedia.
- En nombre de Su Excelencia el ministro Meng, les pido que saquen sus títulos y comprueben conmigo las cantidades que deben a mi señor.
   Los arrendatarios estaban tristes y preocupados por lo que les pudiera pasar. Sin embargo, cuando terminaron de comprobar sus obligaciones y esperaban que les uniera una medida drástica de coacción, se sorprendieron enormemente con lo que oyeron:
- En vista de las dificultades reales que os acosan, el señor ministro ha decidido eximiros del pago de todas vuestras deudas, como manifestación de su gran generosidad y del cariño que siente por todos  vosotros. Ahora, ante la presencia de todos, voy a quemar los títulos de deuda para liberaros del pago de ellas.
   Al principio nadie podía creer sus palabras. Anonadados, no comprendían  lo que significaba tal decisión. Pero al instante, cuando vieron que se levantaba una llama azulada del montón de documentos que les había sometido durante muchos años al martirio económico, reaccionaron con grandes y emotivas exclamaciones entre lágrimas y reverencias.
   Feng volvió contento a la residencia del ministro, quien se sorprendió de la brevedad de su viaje:
-¿Tan pronto has podido terminar la recaudación? Cuéntame, ¿qué tal ha ido?
- Muy bien, Señor. Además, le he adquirido algo que no tenía en casa.
   El ministro se mostró muy interesado y le preguntó:
-¿Dime qué has comprado?
   Huan le explicó:
- Como su noble familia es muy rica en joyas, caballos y bellas mujeres, no se me ocurrió comprarle nada de eso. Sin embargo, pensé que había algo  que indudablemente faltaba en su familia desde tiempos atrás, que es la generosidad. Eso es lo escaseaba en sus ricas posesiones. Por lo tanto, pensé que si pudiera gastar algún dinero para adquirir esa gran virtud, su noble familia se vería enriquecida de forma inimaginable.
   Feng le explicó detalladamente lo ocurrido. Cuando terminó, notó que la cara de su amo se había congestionado por el disgusto, la desesperación y una inexplicable amargura. Abandonó rápidamente la casa, mientras el ministro le decía con una voz seca:
- ¡vete inmediatamente! Menudo favor me has hecho. Quítate de mi vista antes de que me arrepienta.
   Al año siguiente, por una intriga de palacio, el ministro perdió el cargo y fue desterrado. Abandonó la capital lleno de tristeza. Se encaminó hacia su feudo, frustrado y abatido por la desgracia. Se sentía solo y abandonado. Todos los amigos se alejaron de él y su carrera política se apagó irremediablemente.
   Cuando se aproximaba hacia sus tierras, notó que salían gentes a recibirle con los brazos abiertos, haciendo reverencia, en señal de respeto y admiración. Experimentó algo inusual en su triste corazón. Al principio, se quedó totalmente desconcertado. Pero, de repente, recordó lo que hizo el recaudador de deudas el año anterior. Sus ojos se inundaron de lágrimas y dijo:  

- Ahora comprendo lo útil de lo que hizo al comprar la generosidad que faltaba en mi casa.






¿Quién hace el ruido?

   Era un maestro chan. Apenas era visitado por ningún aspirante espiritual, pues se había ganado fama de severo y sus métodos de enseñanza eran muy peculiares. Pero llegó a la ciudad un buscador de otro lugar, muy distante del país y quiso comprobar que realmente se trataba de un maestro peculiar. "No soy fácilmente desconcertable", dijo con cierta presunción a quienes le advirtieron.
   Llegó ante el maestro. Cuando el maestro lo vio, antes de que se intercambiasen palabra alguna, estalló en una estruendosa carcajada. El buscador se sirvió de su autocontrol para no denotar sorpresa. El maestro estaba tomando un sabroso aromático té.
- Siéntate- le ordenó al recién llegado-. Siéntate bien, erguido, y no como una gallina clueca y estúpida.
   Una pausa. El té estaba humeando y esparciendo su exquisito aroma.
- ¿Deseas algo?
   El visitante dudaba. Empezaba a sentirse incómodo. Pidió:
- ¿Puedo tomar un poco de té?
   Súbitamente, el maestro arrojó un chorro de té hirviendo sobre el visitante. El líquido ambarino le quemó como acero candente allí donde caía en su cuerpo.
- ¿Es esta forma de tratar a un visitante?
- Te he dado lo que me has pedido- argumentó el maestro, después cerró los ojos y se abismó en profunda meditación.
   El aspirante cerró también sus ojos y entró en meditación. Reinaba un silencio perfecto, casi sobrecogedor. "¡Qué paz, qué sublimidad!, se decía el aspirante, sintiendo la atmósfera de quietud del recinto. De repente, un violento bofetón le hizo emerger del éxtasis. Tuvo que recurrir al máximo autodominio para no avalanzarse sobre el maestro y devolverle el rudo golpe. Cuando fue a protestar, el maestro le preguntó de sopetón:
- ¿De dónde ha surgido el ruido? ¿De la mano o de tu mejilla?
   El aspirante dudó durante unas décimas de segundo. Otra bofetada no menos brusca golpeó su rostro.
- ¡Contesta imbécil!- gritó el maestro-. ¿De dónde sale el ruido? ¿Quién lo produce: lo mano o la mejilla?
   Se trataba de un genuino buscador, aunque su orgullo había retrasado su singladura espiritual. Rápidamente respondió:
- ¡De la mente!
   Se refería al ruido de rabia, resentimiento, humillación y autoimportancia herida que había brotado en su mente al sentir los golpes y risotadas del maestro.
- Tú avanzas- dijo ahora cariñosamente el maestro, captando el contenido real de la respuesta del aspirante- Quédate conmigo hasta cuando sea tu deseo. Y entiende que no he hecho otra cosa contigo que lo que hizo mi maestro conmigo. También yo era orgulloso, como tú, pero también como tú, un siervo de mi genuina búsqueda espiritual. Gracias por venir. Como el discípulo necesita al maestro, el maestro necesita al discípulo. Bienvenido seas.

domingo, 7 de octubre de 2012

Suzumiya Haruhi


 Hace muy poco que he terminado de ver esta serie y he pensado que, aunque haya muchísimos comentarios en blogs mejores que el que voy a hacer, esta serie se merecía que le dedicara unas líneas aquí. De hecho no hace ni unos minutos desde que he terminado de ver el último capitulo de esta serie que me ha resultado fascinante, desordenada y caótica al mismo tiempo. Fascinante, porque trata temas que me han parecido muy interesantes y que hacen que una historia, en principio sin nada destacable, acabe tratando asuntos muy serios; desordenada, porque en mi ignorancia vi primero la película y, además, cuando empecé a ver la serie me di cuenta que esta estaba desordenada; y caótica debido a que el ritmo y y los temas no están tratados de forma regular. ¿Qué es lo quiero decir con lo de que no están tratados de forma regular? Pues quiero decir que hay capítulos muy buenos y otros que son chicle y que solo sirven para hacer un relleno vacío. Alguien podría decirme que al haber visto de esta forma la serie sería más prudente hablar de ella después de verla más tranquilamente. No sería mala idea esta... Pero entonces no sería la opinión espontánea que quiero plasmar en estas líneas. 

    La historia de Suzumiya Haruhi viene a contarnos la vida de una joven estudiante a la que no le gusta la vida cotidiana que lleva. La rutina y la falta de encanto de este mundo no le ofrecen nada que le emocione. El mundo es para ella un lugar donde no ocurre nada extraño y es por eso que ella es una entusiasta de todo aquello  que sea anormal. Su pasión son los fenómenos paranormales, las historias misteriosas, los viajes en el tiempo... Resumiendo, todo aquello que evidencia que el mundo que nos rodea no es sencillo y que está dominado por una serie de fuerzas que no conocemos. Hasta ahora esto no presenta nada extraño. En muchas series nos encontramos con estos personajes, con su frustración y con su vida estudiantil. Pero como suele pasar normalmente llega un punto en que la normalidad que al principio había acaba reservándonos sorpresas. Cuando empecé a ver los primeros capítulos tenía cierta descofianza y no me terminaba de llenar, pero solo me hizo falta unos episodios para quedar enganchado. Una vez que la historia cotidiana pasa a un segundo plano nos encontramos con que Suzumiya no es una chica normal. Tiene un poder que le permite hacer todo lo que quiera. Este poder no es uno de esos poderes que vemos en las películas de superhéroes. No. Lo que ella puede hacer es bien distinto y mucho más peligroso (y más interesante): tiene la capacidad de hacer y deshacer lo que ella quiera. En otras palabras: es casi un "dios" que crea y destruye. Sin embargo no es consciente de esa habilidad que posee y solo hace esas cosas de forma subconsciente, a través de sus deseos y de sus sueños. Al suceder esto resulta que ella, que siempre había deseado que existieran extraterrestres, cyborgs y viajeros en el tiempo, se ve rodeada por ellos en su vida cotidiana sin saber nada. Sin embargo esos cyborgs y viajeros en el tiempo saben cuál es el poder de Suzumiya. Preocupados por eso deciden estar cerca de ella para acompañarla y procurar hacerle la vida más divertida porque, si ella dejara de desear vivir en el mundo, el mundo podría dejar de existir y ella podría crear uno nuevo, completamente distinto, que le sea más divertido.







   No quiero dar la impresión de que la serie es seria y complicada. Nada de eso. Las dos temporadas ofrecen multitud de ocasiones muy divertidas en las que Suzumiya hace todas aquellas extravagancias que le apetecen. Kyon es el personaje que nos va ir contando todas esas extravagancias y es el contrapunto ideal de Suzumiya. Digo que es el contrapunto perfecto porque esta pareja nos ofrece un montón de situaciones divertidas gracias a sus caracteres distintos: Suzumiya es impulsiva, creativa y no ve impedimentos en nada, mientras que Kyon siempre es escéptico con lo que dice ella. Mientras que ella está constantemente haciendo planes sobre lo que van a hacer ella y sus amigos (sin contar con la opinión de ellos xd), Kyon pone objeciones e intenta escaparse. No voy a hablar demasiado de los personajes porque entonces les destrozaría bastantes sorpresas (más de las que ya he podido destrozar). Aunque no voy a resistirme a hablar un poco de mi personaje favorito de la serie: Yuki Nagato.





   Este personaje es el que menos protagonismo tiene en la serie. Pero por eso mismo es el más misterioso y atractivo para mi. Aunque todos los que rodean a Suzumiya son personajes interesantes y conocen la situación muy bien, ella es la que mejor sabe qué es lo que está pasando y qué es lo que podría pasar. Sin embargo su silencio hace que durante la serie no sepamos qué es lo que pasa por su mente. Esta actitud silenciosa  que no desvela nada nos va a dar una sorpresa en la serie y en la película ¿Por qué? Pues porque ella es la que experimenta el mayor cambio durante los capítulos: pasa de ser alguien ("o algo"... el que haya visto la serie sabe por qué digo esto) sin sentimientos a ser introvertida y a tener deseos. Su timidez y su pasión por la lectura me resulta encantadora.

    Resumiendo diré (para no extenderme más) que Suzumiya Haruhi es una serie con una temática apasionante, con un buen dibujo y muchas situaciones graciosas que nos harán la serie muy entretenida. Si tuviese que ponerle un "pero" sería que no han sido constantes en la calidad de los capítulos, y mientras unos son muy buenos y te dejan con buen sabor de boca, otros son auténtico relleno que aburre. Es el ejemplo de la serie de capítulos titulada "Agosto infinito". La idea es buenísima pero la manera en que la tratan se acaba convirtiendo en puro chicle. A pesar de esto yo recomendaría la serie a cualquier persona.

Mi nota: 6

lunes, 1 de octubre de 2012

El político o el moderno ilusionista

   Recientemente ha suscitado un interés en mi el continuo proceso, iniciado hace algún tiempo, de entusiasmo político por parte de la gente normal. Y digo ese me "ha suscitado" porque creo que por primera vez desde hace algún tiempo ha nacido un compromiso serio por parte de los ciudadanos con la política. Hasta hace poco la apostura habitual era el desinterés, el decir "todos son unos mentirosos y unos ladrones". Alguien podría enarcar una ceja y decir: ¿acaso lo que se dice no tiene algún fondo de verdad? Ciertamente tiene un poso de verdad. La diferencia con la actitud de ahora es que en este momento se dice de una forma edificante, es decir, que se está generando un discurso coherente y argumentado capaz de convencer a la gente de que en realidad están pagando lo que no les corresponde pagar. Es en este instante cuando la permisividad no tiene cabida y se alza un sonoro "No" dirigido contra el engaño y la usura, contra los mentirosos y los estafadores...En suma, contra los propietarios ilícitos y sus protectores. La consciencia que ha despertado este discurso alternativo es el que ha posibilitado los movimientos sociales que se han levantado no ya como iniciativas, sino como actores de tal discurso. Y esto que está sucediendo es una muestra inmarcesible de "entusiasmo" por la política: muchas personas que hace algunos años no sabían cómo se llamaban algunos de los ministros, hoy sí saben quienes son los que dictan las leyes que harán que sus derechos se vean vulnerados. Y el conocimiento de ese mundo les ha llevado a querer ser actores y no meros espectadores. El entusiasmado ya no quiere ver, ahora quiere intervenir. Y he aquí el descubrimiento del entusiasmado en sus indagaciones: la democracia tal y como la entendían los griegos. En la democracia griega no existía pasividad por parte de los ciudadanos: en ella el pueblo era quien decidía lo que se debía hacer en cada momento. El entusiasmo del entusiasmado no ha esperado y se ha lanzado a la acción: se ha pedido una democracia que sea digna de llamarse así.

   La clase política, consciente de esto, y sin la voluntad necesario para llevar a cabo un cambio se ha convertido en una especie de dique de contención o de muralla que impide cualquier cambio. Esta no es una tarea fácil, y desde luego no se puede defender sin unas técnicas que le permitan "argumentar" y "convencer" al ciudadano de a pie de que tal cambio es ilegítimo. El lugar desde el que se dispone a luchar, según mi opinión, no está en las plazas, desalojando manifestantes, sino en la imagen. Ha llegado a convencerse de que utilizando imágenes tendrá un recurso que le proporcione una ventaja sobre aquellos que quieren un cambio. En el momento en que esta clase ha fijado su estrategia, y no pretende mostrar sino imágenes reconocibles por los ciudadanos, se convierten en una suerte de ilusionistas o magos que hacen ver un artificio con el que se pretende cegar, o al menos no hacer visible, aquellos elementos que le son molestos. ¿Cuál es el método que emplea para no dejar ver aquello que no le gustaría enseñar? La respuesta ya la anticipamos antes: el uso de la imagen.  Con el uso de la imagen se pretende hacer valer la célebre frase "una imagen vale más que mil palabras". Ahora bien la imagen mostrada es la imagen que hace visible la realidad que se quiere defender, y esto es lo que los lleva a convertirse en una especie de "brujos", capaces de crear ilusiones lo suficientemente fuertes como para hacer creer que son verdaderas. Cuando digo ilusiones no me refiero a expectativas, sino a la capacidad de crear una realidad producida, alterada y anormal en el que la verdad es en realidad una mentira. La forma en que esto se puede llevar a cabo es a través del estereotipo porque, así, se hace visible a través de unas figuras reconocibles por todos un lenguaje que descalifica al oponente. Es un recurso perfecto para eliminar de la discusión a algún participante y desde luego es la forma en que se defiende aquello que no puede defenderse.

    El  caso de estereotipo fomentado por la clase política que mejor ejemplifica su estrategia se muestra en un concepto escuchado a menudo últimamente: es el concepto de antisistema. Cada vez que hay alguna manifestación que pretende hacer reconsiderar al ejecutivo, e intentar llegar a un entendimiento, a una conversación con él sobre los grandes problemas para iniciar una nueva etapa, éste se niega y declara que la manifestación es violenta y que en ella hay todo tipo de grupos antisistemas y de extrema izquierda. Conseguido el estereotipo ya solo queda una tarea: difundirlo por los medios de comunicación y esperar que este relato, en un principio inverosímil, sea completamente razonable. Esta es la transformación que hace diariamente la clase política sirviéndose del ilusionismo. Lo hacen de una forma tan exquisita que son capaces de cambiar una manifestación pacífica en un golpe de estado, a un manifestante en un belicista y un acto antisistema en algo democrático.

   El acto antisistema al que me refiero es la reforma de la constitución no consultada que se llevó a cabo el año pasado. En dicha reforma la clase política daba prioridad al artículo 135 sobre el 1º. Dicho de otro modo: se dio prioridad al pago de la deuda sobre los derechos sociales. Un acto que horada las mismas bases de la Constitución sí que es un acto antisistema, puesto que "destroza las bases del sistema". Los políticos o los modernos magos utilizan sus artes de ilusionismo para culpar de lo propio al resto, y así es como vemos que el demócrata que pide sus derechos es un antsistema y el antisistema que derrumba las bases del Estado pasa por demócrata. Las ilusiones que consiguen crear convencen a muchas personas... Habrá que cuidarse de todo lo que venga de ellos.










"Elogio del caminar" de David Le Breton

   ¿Puede ser el caminar un tema digno del pensar?¿Un tronco que, arrojado al fuego de la mente produzca una gran y aguda llama iluminad...